ESPIRITU DE SERVICIO

ESPIRITU DE SERVICIO

Por: Vicente Soto

 

“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.  Una frase un tanto estrujada por el tiempo, usada como estandarte en muchas facetas del caminar del hombre, buscando la fuente que le dé vida para hacer un mundo mucho más cristiano.

Se entiende que cada ser viviente sirve para algo. Solo la conjugación y las diferencias que marca el verbo le da el sentido. Servir, de servicio; ser servicial, ayudar al prójimo en todo lo que necesite, siempre que esté dentro de nuestras posibilidades. Servir para realizar una tarea, según los dones regalados por Dios, o que El nos ha permitido adquirir a través de los estudios realizados durante toda la vida.  Nadie es capaz de no servir para nada.

El servicio “a lo cristiano” es aquel que se hace de una manera incondicional; donde no hay “gracias” ni ningún tipo de remuneración o pago, porque éste se hace llevando en la frente, a manera de estandarte, el amor de Dios; y el amor de Dios nunca pasa factura.  Si es su voluntad que nos merezcamos el cielo, será problema de El, no de nosotros.

El servicio por amor necesita muchos ingredientes para poder ser efectivo; se requiere tener un amplio criterio y convicción de lo que es la humildad, la mansedumbre, el cariño, la piedad, la misericordia, la tolerancia, la fe y la esperanza. 

En este mundo en que vivimos, las dificultades están a la orden del día, cada vez se nos hace más difícil realizar una labor completa para un servicio total.  Son muchos los factores que inciden para bloquearnos y tener éxito en nuestra misión de servicio. 

El primer obstáculo a evaluar será la fe, ya que si no albergamos en el corazón una fe madura, firme y decidida, en algún momento seremos víctimas de nuestra debilidad, y nuestro servicio no servirá. Por eso, si queremos servir a la manera del cristiano, tenemos que decir: “Señor, aumenta mi fe”.

 

 

 

 

 

 

 

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